El freudomarxismo es un intento de síntesis entre el psicoanálisis freudiano y el marxismo, siendo en la primera época, (en la segunda década del siglo XX) su representante principal Wilhelm Reich. Posteriormente se darán nuevos intentos por conjugar las dos teorías, especialmente a partir del movimiento de 1968 y en la década de los setenta. En esta segunda fase, uno de los principales exponentes del freudomarxismo es Herbert Marcuse.
El iniciador de este intento de conjunción fue Wilhelm Reich, al fundamentar el germen de la neurosis en el rechazo de las pulsiones sexuales desde una sociedad fundada en la represión.
Los inicios de la historia del freudomarxismo se caracterizan por la doble excomunión de Reich del Partido Comunista de Alemania y de la Asociación internacional de Psicoanálisis.
Por parte del frente analítico se rechazó el compromiso político de Reich dado que no respetaba un posicionamiento neutral al que se estaba adscrito. Los diferentes puntos de divergencia se podrían resumir en los siguientes términos:
  1. El sistema capitalista como origen de la neurosis, y por ende, el fin del capitalismo como requisito para la cura psicoanalítica.
  2. Rechazo de la universalidad del complejo de Edipo, dado que implicaría la aceptación de la represión como fundamento que sustenta la cultura.
  3. Negación de la pulsión de muerte.

Partido Comunista Alemán
Presentó el Psicoanálisis ante el partido como una crítica de la represión nacida del capitalismo. Sin embargo, su expulsión se debió a dos motivos.
  1. Importancia atribuida a los problemas personales, interpretada como intención de debilitamiento de la militancia.
  2. Revisión de las relaciones jerárquicas.

Herbert Marcuse
Sería su segundo representante, Herbert Marcuse, quien rescataría del olvido, tras mayo de 1968, la obra de Reich y el Freudomarxismo.
En su obra previa de 1955, Eros y civilización, Marcuse diría que si bien la represión pulsional colectiva es condición sine qua non de la existencia de la civilización, actualmente, y debido a sus propias técnicas, ésta puede establecerse de un modo menos rígido.


Los intentos de unir las perspectivas de análisis y crítica social del marxismo y el psicoanálisis freudiano tuvieron especial auge en la década de los sesenta. Por ejemplo está el ensayo muy influencial del marxista Louis Althusser llamado "Freud y Lacan" el cual anticipa el intento de colaboración entre las perspectivas de Marx y del psicoanalista freudiano francés Jacques Lacan. Esta línea de pensamiento tomaría especial desarrollo en los escritos del esloveno Slavoj Zizek.
Por otro lado están también los escritos muy populares en los sesenta y setenta de Erich Fromm aunque este ya escribía algunas décadas antes. Así también está la perspectiva desarrollada por el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari en sus libros de la serie Capitalismo y ezquisofrenia titulados El Anti-edipo y Mil mesetas de los setenta y ochenta. También podríamos considerar el texto de Jean-François Lyotard titulado Economía Libidinal de los setenta.